"... Y fue ahí y entonces, no antes con cualquier cosa que me hubieses dicho, no después con ninguna cosa que pudieras decirme... fue ahí y en ese preciso momento, cuando supe que había caido, y sin remedio, en la tela de artes que poco a poco, con paciencia y como por descuido, habías tejido en torno a mí... que para lo bueno y para lo malo, este niño estaba, y sin remedio, rendido a tus pies... Y fue ahí y en ese preciso momento, que yo me alegré y no sabes cuanto, de estar ahí, atrapadito y calentito....
... ¿No lo sabias? ¿Nadie te lo había dicho nunca?... El gran premio de seducir a alguien, es sentir como esa seducción le da alas y le da fuerzas al otro, para seducirle a uno."
martes, 16 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario