Estaba terminando un "PPS". Una de esas gracias que nos mandamos todos para llenar unos minutos. Este, sobre los ruegos de un perro. No es una idea mía. Salió de la web de una residencia canina, en la que el peludo que acompaña mis horas, vive cuando yo he partir por un tiempo.
Mi única aportación es el texto de la última diapositiva...
Alguien me dijo una vez "¿No puedes estarte quieto, verdad?". Alguien, tu misma, me ha dicho más de una vez "No callas ni debajo del agua"... Si, es así. No puedo estarme quieto y no callo ni debajo del agua. Alguno de mis defectos, o de mis virtudes, a saber...
"Todos los seres vivos del planeta nacimos para comprendernos, amarnos y cuidarnos en armonía. La vida es cuanto de amor y cuidados damos a los demás". Esa es mi aportación al texto. Y creo firmemente en ella. Lo creo de corazón.
Estos días como cosas simples; pan, arroz, aceitunas, frutas y frutos secos. Cosas que me recuerdan el sabor y el olor de tu cuerpo, tan anclado a la vida y a las cosas puras de la tierra, que es digno de amor por ello. Doy paseos más largos, que me sientan bien bajo el sol y el aire frío de la mañana o la tarde. Escribo poco. Leo menos aún. Me siento a tomar té con limón o menta. Escucho las conversaciones de las personas. El rumor de sus vidas...
Te hecho tantísimo de memos, que me duelen los costados de tu ausencia...
Me gustaría contar cosas que tuvieran el color rosa. Pero estos días, las cosas suceden con el color verdemar del oleaje de fondo, la brillante luz del sol de la mañana y cierto regusto amargo en las palabras...
Pero todo está bien. Todo está donde debe estar.
Que tu viaje continúe. Que tu viaje acabe. Que vivas cada momento con la alegría y la vida que siempre desbordas. Recibe un abrazo bien fuerte, que te de las fuerzas que te falten, cielo.
A fecha de hoy, desde esta isla mía, mi amor.
lunes, 17 de noviembre de 2008
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